jueves, mayo 21, 2009

La crítica de Manu Yánez (Fotogramas); y de E. Rodríguez Marchante (ABC): Una de cal y otra de arena

En uno de los blogs de la web de Fotogramas, llamado "Mi mirada sobre cannes", el crítico Manu Yánez habla de "Malditos Bastardos" (crítica entera aquí):

"Inglorious Basterds, la última y esperadísima película de Quentin Tarantino, es una aproximación al cine bélico (ambientado en la II Guerra Mundial) sorprendente y también extraña. Y es que cuando uno entra en un filme de Tarantino, suele esperar altas dosis de entretenimiento y acción. Sin embargo, Inglorious Basterds propone una alternativa sugerente: pura cinefilia e Historia entrelazadas en un conjunto de cinco episodios donde lo estático se impone a lo cinético. Así, las espectaculares set-pieces de acción, características del sello Tarantino, quedan reducidas a fugaces brotes de violencia (guiados por la sombra de Sergio Leone). Anulado el movimiento, sobresalen del conjunto los diálogos y la fuerza icónica de los cuerpos de los actores (llamarlos personajes podría ser exagerado). Es cierto que los habitantes del universo de ficción de Tarantino nunca han gozado de una gran profundidad psicológica; pero aquí quedan realmente reducidos al arquetipo, a una esencia superficial, elemental."

"Podría parece que las dos horas y media de Inglorious Basterds no son suficientes. Algunos de los “bastardos” ni siquiera tienen líneas de diálogo y Brad Pitt es uno más de los secundarios del filme. De hecho, el verdadero protagonista de la función es el coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz), tan o más locuaz, astuto y eficiente que el mítico Dr. Lobo (Harvey Keitel) de Pulp Fiction. Una creación memorable. En cualquier caso, impuesta la estasis, lo que termina conformando el corazón de la película es su cóctel referencial: transnacional y alegremente anacrónico. DJ Tarantino convierte la Francia ocupada de principios de los cuarenta en su personal carnaval de citas. Los personajes hablan con familiaridad del cine de G.W. Pabst y Max Linder, un héroe de guerra es apodado el “Sargento York alemán” (por la película de Howard Hawks) y la trama formula giros que refieren a Hitchcock, Ford, Lang, Welles o De Palma. En la banda sonora suena Bowie y Morricone, y el juego idiomático (se hablan cuatro lenguas) es el motor de la mayoría de gags. Por último, queda la Historia, en mayúsculas, manoseada sin piedad por un Tarantino con ánimo de venganza. Lo suyo deja en juego de niños las trasgresiones del Chaplin de El gran dictador o del Lubitsch de Ser o no ser. De hecho, no sería descabellado afirmar que el cine de Tarantino apunta a las dos máximas ambiciones del arte: provocar la felicidad y cambiar la Historia."

Por otro lado (tenemos aqui la primera crítica negativa) tenemos a E. Rodríguez Marchante, del diario ABC, que nos dice lo siguiente (crítica entera aquí):

"Inglorious basterds es gigantesca, entretiene a ratos, tiene momentos pasablemente ingeniosos, varias disonancias históricas sobre el nazismo muy ocurrentes y provocadoras, un despliegue visual y musical acosumbrado…, pero uno tiene la impresión de que el que más se divierte con ella es el propio Tarantino."

"Lo de Tarantino es un filme bélico en la Francia ocupada por los nazis, y vuelve en esencia a uno de sus temas favoritos, la venganza. Uno de los protagonistas es Brad Pitt, que interpreta al jefe de un comando “cazanazis” y lo hace con el mentón de Marlon Brando en “El Padrino”, no se sabe muy bien por qué. No es que esté mal Brad Pitt, es que es del todo irrelevante… El gran personaje de la película es un coronel alemán, que interpreta Christoph Waltz, y que es como Sherlock Holmes y su lupa: ni se le escapa un judio ni una mala coartada. La tonalidad de la historia es jocosa, trivial, con sus puntos de violencia incontrolada que conectan de inmediato con el espectador natural de este director; no hay, como se puede suponer, ni el menor roce de la trama con la realidad, de hecho (y casi lo mejor) es su desfachatez histórica, el gustazo que se da Tarantino en que la realidad no le estropee los titulares de su guerra, que es otra, claro. La impresión personal es que Tarantino tiene tantas posibilidades de ganar la Palma de Oro como si hubiera querido contar en el rodaje con la actriz Isabelle Huppert (presidenta ahora del jurado) y ella tras leer el guión se hubiera negado. ¿No habrá ocurrido tal cosa?"

La primera crítica es muy positiva, la segunda no lo es, aunque sinceramente no me parece que la crítica del ABC esté muy bien escrita, sobre todo por esa última frase que carece de sentido.

Fuera de las críticas, para los que digan que no hubo tanto recibimiento como el esperado por parte del público (antes de la película me refiero), Manu Yánez dice: "Mientras escribo este post, se desarrolla el desfile previo a la proyección oficial del filme de Tarantino. La mayor aglomeración de fans vista este año se reúne en los bordes de la alfombra roja. Se suceden las estrellas: Zhang Ziyi, Ang Lee, Emile Hirsch, Robert Pattinson (el vampiro de Crepúsculo)…"

Y en el diario "El argentino dicen" (leer artículo aquí): "El nuevo filme de Tarantino batió su propio récord en Cannes al llenar la sala Lumiere de 2.500 localidades en 20 minutos, lo que obligó a organizar una nueva proyección en la sala." Y también dicen que "Otro talento de Tarantino es el de saber crear un filme en el que la palabra impera en todo momento sin que vaya en desmedro de las imágenes ni del ritmo de la película que en algunas escenas recuerda la lentitud majestuosa de un Sergio Leone."

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